Esto es lo esencial del editorial del número 1 de Tangente, octubre-noviembre de 1987. ¡Edificante!
Era obra de un pequeño equipo de procedencias diversas: « quienes manejaban la pluma »en Petit Archimède, en PLOT, en su exposición pionera « Horizons mathématiques », en Paradrome, en la APM, y « quienes competían »en la FFJM (creada ese mismo año por Gilles), en el campeonato asociado, en los rallyes matemáticos que empezaban a surgir o trabajaban por ampliar la proyección de las Olimpiadas internacionales.
Lanzar una publicación que aspiraba a abrirse tanto a los alumnos de bachillerato como al mundo exterior a la enseñanza era una proeza, pues aquellas ideas fundacionales apenas eran compartidas. Que las matemáticas formaran parte de la cultura aún resultaba entonces algo incongruente y, sin embargo, los hechos lo demostraron. Tangente desempeña su papel ante el reto de la divulgación: familiarizar, aclarar el sentido y el alcance, mostrar una actividad en su dimensión humana, inscrita en una historia; tender puentes allí donde quizá podría imponerse la tendencia a compartimentar; dar que pensar, animar a buscar; aportar placer y un espíritu festivo…
La publicación resistió, y Gilles fue una figura esencial en ello. ¿Se ha cumplido el proyecto inicial? En cierto sentido, sí, evidentemente: basta con leer esta revista, verdaderamente singular. En otro sentido, queda aún mucho por desarrollar; de hecho, como hábil cultivador, Gilles lo desarrolló con muchas otras iniciativas, arrastrando consigo a numerosos colaboradores y cosechando otros tantos éxitos.
Conviene subrayar el empeño de Gilles por lograr que aquello tuviera éxito y perdurase; sirva como ejemplo esta pequeña experiencia personal.
Hace casi veinte años, cuando la asociación vinculada a la casa natal de Fermat en Beaumont-de-Lomagne (Tarn-et-Garonne) organizó una Fiesta en torno a Fermat, colaborar con Tangente fue una elección evidente. Fue idea de Gilles, muy comprometido con este tipo de apoyo. Pero era una idea exigente. Recuerdo una negociación telefónica con él bastante agotadora: no quería limitarse a dar, sino defender también los intereses de Tangente. Fue una discusión áspera, pero también un diálogo comprensivo con la situación de una pequeña asociación. Llegamos a un acuerdo: la separata « Spécial Fête à Fermat » se incluiría en el número de entonces, y autores de Tangente contribuirían con contenidos relacionados con el tema de la fiesta (« Matemáticas y artes circenses », « Matemáticas y formas », « Viaje matemático »…). ¿No dice esto mucho de la impronta que dejó Gilles? Tenacidad al servicio de un proyecto y sentido de lo común.