¿Se adelantó Blaise Pascal en ciento cincuenta años a la puesta en servicio en Nantes (Loira Atlántico) de los primeros ómnibus franceses? Las fuentes al respecto son a la vez contradictorias y escasas.
Algunos hechos son indiscutibles. Lo seguro es que el 29 de octubre de 1661, tras dos o tres años de reflexión, Pascal y su gran amigo Artus Gouffier, duque de Roannez (1627‒1696), fundaron una empresa de transporte, a la que pronto se sumaron el marqués de Sourches y el marqués de Crenan. La inversión financiera era considerable: Pascal dilapidó en ella sus últimos recursos, incluida la dote de su difunta hermana menor, Jacqueline. Un convenio privado dividía la empresa en seis partes: tres para el duque de Roannez, una para Pascal, una para el marqués de Crenan y la última para Simon Arnauld, señor de Pomponne. El 25 de noviembre de ese mismo año llegó al Consejo una solicitud de privilegio que pedía autorización para explotar «coches que recorrieran siempre los mismos trayectos por París, de un barrio a otro, […] por cinco sueldos fijados […] y que salieran siempre a horas establecidas, por escaso que fuera el número de personas que hubiera en ellos, incluso vacíos si no se presentaba nadie, sin que quienes utilizaran esta comodidad estuvieran obligados a pagar más que sus plazas». La solicitud se examinó el 19 de enero de 1662, y el propio Luis XIV firmó las cartas patentes que autorizaban la creación del nuevo servicio. El 27 de febrero, el Parlamento de París registró las cartas, aunque introdujo algunas restricciones. Se concedió el privilegio, de modo que el 18 de marzo de 1662 pudieron ponerse en circulación los primeros vehículos.
Ómnibus con enganche triple, París, 1890, ilustración grabada de Auguste Vitu.
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