Algoritmos para detectar a los defraudadores -------------------------------------------
Sin duda, la orden que el Journal officiel publicó el 14 de noviembre de 2017 pasó desapercibida para muchos contribuyentes. Se refería a la creación, por la Dirección General de Finanzas Públicas, de un sistema automatizado de lucha contra el fraude denominado «detección selectiva del fraude y aprovechamiento de las solicitudes». Bajo esta denominación se esconde, naturalmente, la puesta en marcha de algoritmos que detectan incoherencias en las distintas declaraciones, tanto de empresas como de particulares. A partir de numerosos datos, el algoritmo calcula la probabilidad de que exista fraude. Por supuesto, los macrodatos se utilizan para comparar y cruzar la información (nóminas, ingresos declarados, elementos del modo de vida…). Después, corresponde a la administración tributaria efectuar una comprobación detallada. En el Reino Unido, el programa Connect es muy eficaz; se apoya en una treintena de bases de datos estructuradas, pero también en elementos informales como… las redes sociales o las subastas. En Francia, el programa de detección selectiva del fraude y aprovechamiento de las solicitudes está aún en sus inicios. ¿Hay que lamentarlo? ¡Con el pretexto de detectar a los defraudadores, no convendría inmiscuirse demasiado en la vida privada!
La ley de Benford -----------------
Al entrar en una gran superficie, podemos tener la certeza de que aproximadamente el 30 % de los precios de los productos a la venta empiezan por 1. También podemos comprobar, consultando la web del Insee, que aproximadamente el 30 % de los municipios franceses tienen un número de habitantes que empieza por 1. Fue el ingeniero y físico estadounidense Frank Benford quien, en 1937, constató este fenómeno… y le dio una explicación.