Las matemáticas y el juego están ligados por razones tanto estructurales como históricas. El juego es una simulación de situaciones simplificadas de la vida. Precisamente las matemáticas permiten construir modelos de simulación.
Al jugar, hacemos matemáticas
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En principio, jugar consiste en utilizar uno o varios objetos (unos «juguetes») y unas «reglas del juego» que, por lo general, definen un objetivo y permiten llevar la actividad lúdica a buen término. El juego exige relacionar hechos u observaciones, analizar situaciones y, a veces, incluso recurrir a un procedimiento de ensayo y error o anticipar acciones. Jugar permite comprobar de inmediato la pertinencia de lo que uno hace. Jugar proporciona el placer de reflexionar sobre una situación lúdica, pero también el de encontrar una estrategia ganadora. Por último, jugar es tener un proyecto: medirse con un adversario, aprovechar al máximo el azar y las probabilidades, dominar una estrategia o una técnica…