
Los logaritmos se sientan a la mesa | Revista Tangente
Los logaritmos se sientan a la mesa
Os hablo de un tiempo que los menores de veinte años no pueden conocer...


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John Napier de Merchistan, gentilhombre escocés de cuya muerte se conmemora este año el cuarto centenario, no tenía nada de revolucionario. Y, sin embargo, lo fue gracias a su prodigiosa invención de los logaritmos, que abrieron a las matemáticas las puertas de un mundo nuevo, mucho más allá del cálculo.

Los logaritmos aparecieron a comienzos mismos del siglo XVII gracias al extravagante matemático y teólogo escocés John Neper. Permitieron acelerar los cálculos, lo que dio origen a avances científicos extraordinarios, especialmente en astronomía.

Los logaritmos también se utilizan para establecer leyes que intentan dar cuenta de la subjetividad humana.

Podemos remontar la introducción de los logaritmos al Renacimiento para resolver problemas de cálculo. Desde entonces han encontrado aplicaciones más teóricas y hoy incluso son fundamentales en algunos sistemas criptográficos y, por tanto, en nuestros ordenadores.
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