Parece claro que ninguna conspiración de más de unos pocos miembros puede mantenerse a lo largo del tiempo. Es un argumento contundente, basado en una idea de sentido común.
Para no revelar una conspiración en la que uno está implicado, debe tener interés en ello. Ahora bien, un simple ejecutor de una gran conspiración podría, por ejemplo, denunciarla para librarse de sus competidores directos, que son sus superiores jerárquicos o sus alter ego. ¿Sería el mismo fenómeno el que actúa tras las filtraciones de información en cierto Palmípedo muy conocido?
Por muy clara que sea esta idea, no deja de necesitar una demostración… o un modelo matemático que dé cuenta de la probabilidad, en función del tiempo t, de que una conspiración sea revelada.
Los datos de partida son las conspiraciones de las que se ha podido tener conocimiento. Se representan en una gráfica: en abscisas, el número de participantes; en ordenadas, el tiempo durante el cual la conspiración logró mantenerse secreta. La curva así obtenida debería tender a cero en el infinito. Por desgracia, aún no se ha propuesto ningún modelo convincente.