Arriba: Una cuchara encerrada en una bombilla sellada para una prueba de psicocinesis.

Las personas que poseen capacidades «extrasensoriales» —o, más bien, que supuestamente poseen tales aptitudes— serían los primeros hijos de una pareja. El poder recaería en el hijo mayor. Él, y quizá solo él, podría recibir los dones curativos de la madre o heredar el don de magnetizador del padre… En otras palabras, para recibir un don así, parece aplicarse la preponderancia de la primogenitura.
Tomemos el ejemplo del inquietante derecho de primogenitura entre los médiums (véase asimismo la obra citada al final del artículo). Por sujeto psi se entiende una persona capaz de percibir un fenómeno supuestamente relacionado con la psique y su interacción con el entorno. Imaginemos que largas investigaciones de campo hayan llevado a la siguiente constatación: la mayoría de los grandes sujetos psi y médiums son hijos —o hijas— mayores. Pues bien, por extraño que pueda parecer, las investigaciones y las estadísticas —que pueden verificarse— lo muestran: el resultado sigue siendo indudable, a saber, que la mayoría de los grandes sujetos psi o médiums son, en efecto, hijos mayores y, por tanto, no tienen —ni han tenido nunca— hermanos o hermanas mayores que ellos.
Esta es la primera etapa del proceso: asegurarse de la realidad de los hechos, como nos recuerda Bernard Le Bouyer de Fontenelle en 1687 en su obra Histoire des oracles: «Asegurémonos bien del hecho antes de preocuparnos por la causa. Es cierto que este método resulta muy lento para la mayoría de la gente, que corre naturalmente hacia la causa y pasa por encima de la verdad del hecho; pero, en fin, evitaremos el ridículo de haber hallado la causa de lo que no existe.»
Médiums y vampiros ---------------------------