Las reglas del derecho musulmán relativas a las herencias han atraído la atención de los matemáticos durante siglos.
Fue el caso, entre otros, de al-Juarismi (~780 - ~850), cuyo nombre dio origen al término «algoritmo». En la introducción de su libro de álgebra, el primero de su género, escribe «he querido que [este libro] contenga lo que hay de sutil en el cálculo y lo más noble que encierra, aquello que las personas necesitan necesariamente para sus herencias, sus legados y sus repartos», vinculando así las reglas islámicas de los repartos sucesorios con las matemáticas.
Las fracciones y el Corán
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Estas reglas sobre los repartos se basan en un pasaje de una sura del Corán llamada «Las mujeres». A partir de este pasaje, los juristas musulmanes elaboraron reglas que establecen que determinados grupos de herederos reciben una fracción del patrimonio. Estos grupos se determinan por los vínculos familiares con el difunto, y la presencia de uno puede excluir a otro de la herencia o reducir su parte. Por ejemplo, la esposa del difunto recibe legalmente un cuarto del patrimonio. En cambio, si concurre con descendientes del difunto, su parte se reduce a un octavo. Estos herederos «coránicos» reciben, por tanto, una primera parte del patrimonio formada por las fracciones descritas en el Corán. Estas fracciones se denominan «partes obligatorias».
Tras esta distribución, lo que queda corresponde a la línea masculina: los hijos varones, si los hay; en caso contrario, los nietos; después, el padre o el abuelo, los hermanos, los tíos, etc. Puesto que las partes obligatorias se distribuyen antes que nada, estos herederos pueden recibir en la práctica una cantidad muy baja, o incluso ninguna. Por ejemplo, si una mujer muere y deja marido, hermana y tío, el marido recibe la mitad de la herencia, al igual que la hermana. ¡Así pues, no queda nada para el tío, aunque legalmente herede el resto! Dar la lista completa de las fracciones exigidas para cada heredero en cada caso sería demasiado largo, pues las reglas empleadas son complejas; algunas se resumen, sin embargo, en el recuadro de al lado.