El 15 de enero de 2019, el diario gratuito belga metro abrió su portada, con enormes caracteres en negrita, con la afirmación: «La red ferroviaria, más segura». Sin duda había que tranquilizar a la población, de nuevo conmocionada por la catástrofe de Buizingen que, el 15 de febrero de 2010, había causado diecinueve muertos y más de ciento cincuenta heridos… ¡y cuyo juicio acababa de comenzar, nueve años después de los hechos! La prensa acababa de recordar las circunstancias del accidente, aderezándolas con detalles escabrosos. Tras la afirmación optimista del gran titular, un breve artículo exponía su contenido objetivo. Decía exactamente: «De los cerca de 1,3 millones de trenes que circularon por las vías de la red belga, 87 rebasaron una señal en rojo en 2018, frente a 55 en 2017, según Infrabel [gestor de la infraestructura de la red ferroviaria belga, N. de la R.]. Sin embargo, la proporción de rebasamientos peligrosos sí disminuyó, al pasar del 34,5 % en 2017 al 27,6 % en 2018.» ¿Qué podemos extraer de estos datos?
Para empezar, solo se tiene en cuenta la última proposición (la disminución de la tasa de rebasamientos peligrosos) para elaborar el titular, pues los demás datos no permiten un verdadero optimismo…
A continuación observamos que los datos proporcionados son de dos tipos: datos absolutos sobre el número de rebasamientos y datos relativos sobre los rebasamientos calificados de «peligrosos». Este simple hecho debe ponernos sobre aviso. Comparar resultados medidos de manera distinta siempre resulta sospechoso. Un cálculo sencillo lo muestra. Basta contar el número de rebasamientos peligrosos. Comprobamos que pasó de 19 (es decir, 55 ? 0,345) en 2017 a 24 (es decir, 87 ? 0,276) en 2018: un aumento de cinco unidades que, en términos relativos, representa más del 26 %! Entonces, ¿la red ferroviaria fue realmente más segura?
La teoría de errores
--------------------------
Hay que hacer otra observación: el artículo ignora por completo la noción de cifras significativas al presentar los datos. En efecto, las tasas de rebasamiento se presentan con tres cifras, lo que indica un orden de magnitud de las milésimas. Ahora bien, el número de rebasamientos peligrosos es del orden de 20, sobre un total inferior a 100. Por ello, la menor modificación de los criterios para determinar la peligrosidad puede hacer fluctuar considerablemente el número de rebasamientos. Así, en 2017, un solo rebasamiento peligroso menos habría hecho que la tasa pasara de 0,345 a 18 / 55, es decir, 0,327: una fluctuación de casi un 2 %. Del mismo modo, un rebasamiento más habría hecho que la tasa pasara a 20 / 55, es decir, 0,364. En este contexto, y dado el carácter subjetivo de la noción de «peligrosidad» (no definida en el artículo), ¿qué significado tiene la tercera cifra decimal?