Así ocurre con los modernos buscadores de oro, los mineros de textos en busca de un mensaje codificado, oculto o escondido: quieren tener razón contra toda evidencia y se las ingenian para descubrir el menor indicio que les permita apuntalar sus teorías. Cuando el deseo de encontrar un mensaje se une a la certeza de que hay algo oculto, de que el texto es «forzosamente» milagroso, «forzosamente» escrito por una potencia superior, se percibe la tentación de hacer encajar la realidad en la teoría a cualquier precio. Por supuesto, entre todos los libros existentes, muchos se ensañan con el Libro, el que más se ha impreso y vendido: la Biblia (2,5 mil millones de ejemplares). ¡Los incrédulos deberían admitir su error si se les demostrara, con pruebas, que este texto relata el futuro de la humanidad y predijo a Alejandro (Magno), Vladímir (Putin) y Donald (Duck y Trump)!
Muchos lo han intentado, y un reciente autor estadounidense, Michael Drosnin, recurriendo a medios informáticos y al trabajo de numerosos investigadores, publicó varias obras sobre el tema. En ellas afirma, en particular, que la Biblia lo había previsto todo, especialmente los asesinatos de John Fitzgerald Kennedy, Anuar el-Sadat e Yitzhak Rabin, así como muchos otros hechos históricos.
El método Drosnin ------------------
Partimos de un texto estándar, del que comenzamos por eliminar todo lo que no sea una letra (la puntuación, por ejemplo). Después buscamos palabras mediante el llamado método de las sucesiones aritméticas: elegimos una letra inicial cualquiera del texto y un número entero n, positivo o negativo. A continuación, desde la letra inicial pasamos a la letra situada a una distancia n de ella en el texto, y así sucesivamente. ¡Si encontramos una palabra, es que estaba escondida en el texto!
En el caso de Drosnin, puesto que se trata de estudiar la Biblia, se toma la versión «más auténtica», la del texto en hebreo. Se buscan entonces en el texto palabras predefinidas —de un diccionario, por ejemplo— y, una vez halladas cierto número de ellas, se interpreta el resultado. Drosnin se apasionó por este juego y encontró muchos aspectos «inquietantes», entre ellos referencias a hechos históricos. Pero ¿cuál es el verdadero alcance de estas observaciones?