Se sabe poco de la vida de Herón de Alejandría, y aún menos de si en sus últimos años tenía la cabeza blanca o el cabello canoso. Solo gracias a numerosos cotejos y basándose en lo que se sabe de algunos de sus contemporáneos se ha establecido que nuestro sabio vivió probablemente en el siglo primero, quizá a comienzos del segundo. Algunos cálculos han permitido comprobar que menciona un eclipse de Luna ocurrido en el año 62, y Plinio el Viejo evoca uno de sus inventos. Probablemente originario del Egipto romano, Herón estaba impregnado de cultura griega y babilónica. Es célebre por sus vastos y enciclopédicos conocimientos en muy diversos campos.
Su obra científica es variada y nos han llegado una decena de tratados. Aborda varios temas, como la medición, tanto en sus aspectos teóricos en Metriquè como prácticos, con ejemplos en Geometrica o problemas de agrimensura en Peri dioptras. También le debemos textos sobre los espejos y varios libros sobre mecánica, máquinas o autómatas. Verdadero Leonardo da Vinci de su tiempo, Herón dio prueba de una imaginación sin límites al concebir y fabricar mecanismos que despertaban la sorpresa y el asombro de sus contemporáneos. Le debemos, por ejemplo, un antepasado del termómetro que permitía comparar dos temperaturas, mecanismos de plataformas para el teatro, fuentes o incluso un dispensador automático de agua para las libaciones. Más sorprendente aún: en Pneumatica describió todo un dispositivo que accionaba la apertura o el cierre automáticos de las puertas de un templo al encender o apagar un fuego en un altar. El Museo de la Magia de París (situado en el número 11 de la rue Saint-Paul y abierto de 14 h a 19 h los miércoles, sábados y domingos) invita, por cierto, a los curiosos a desentrañar esta maquinaria…
La obra matemática
Los tratados de Herón fueron traducidos, retraducidos, transcritos, completados y comentados en árabe y en latín, hasta el punto de que a veces resulta difícil atribuir ciertos pasajes. Por ejemplo, no fue hasta 1896 cuando se (re)descubrió Geometrica, en Constantinopla. En esta obra, Herón ofrece distintos métodos para calcular áreas y volúmenes, acompañados de aplicaciones prácticas concretas para las termas. También en este tratado encontramos un método recursivo de aproximación de la raíz cuadrada de cualquier número —el método de Herón, que aún hoy todo estudiante aprende a programar—, de una eficacia formidable.