Su trabajo sobre las estadísticas como instrumentos de conocimiento y de gobierno se orientó después hacia dos cuestiones de importancia mundial. Por una parte, el estudio de una transformación de las estadísticas y los indicadores que consistió en tener en cuenta, en la propia producción de la cifra, los efectos de incentivo de su publicación sobre las personas afectadas (
benchmarking). Por otra, el análisis de los efectos sociales y políticos de nuevas técnicas de gobernanza basadas en experimentos —denominados «aleatorizados»— y que pretenden determinar los factores causales sobre los que debería centrarse exclusivamente la acción de los «responsables de la toma de decisiones», en particular en la gestión de la pobreza. Estos últimos trabajos se publicaron en los dos volúmenes de la obra
El argumento e
stadístico, publicada en 2008 por las
Presses des Mines.