En efecto, a menudo tenemos la impresión de que basta conocer el nombre de al-Khwārizmī y llamarlo «padre del álgebra» para que ya esté todo dicho. Pero eso es ignorar la manera en que practicaba el álgebra, a veces muy distinta de la de sus sucesores. A veces se sabe que se interesó por cuestiones de herencia para establecer ecuaciones, pero ¿quién ha entrado en detalle para comprender hasta qué punto la complejidad de esta cuestión pudo estimular su mente?
Del mismo modo, se suele hablar de «cifras árabes» sin saber que son indias y que el mundo araboislámico utilizó numerosos sistemas de numeración concurrentes, incluso después de la introducción de las cifras indias. Así, a veces se encuentran en un mismo párrafo de un manuscrito varios sistemas de numeración diferentes, sin que hoy seamos necesariamente capaces de comprender por qué tal matemático hizo esa elección.
También tendemos a veces a ver en la ciencia árabe un mero vínculo entre Grecia y el Occidente latino: su único mérito habría consistido en conservar textos durante los periodos oscuros de la Edad Media. Ciertamente, las traducciones al árabe tienen una gran importancia y, gracias a este trabajo, a veces se han podido recuperar textos griegos perdidos, pero sería un error pasar por alto los desarrollos y las innovaciones originales aportadas durante siglos.
De hecho, interesarse por la historia de las matemáticas en los países del islam permite descubrir métodos ingeniosos que revelan una profunda inteligencia y son valiosos tanto para la enseñanza como para el mero placer de comprender cómo funcionan.
De al-Bīrūnī a al-Zanjānī, pasando por Abū l-Wāfā’ o Thābit ibn Qurra, en este número podréis descubrir once artículos firmados por investigadores especialistas en los temas que abordan, que os permitirán ir más allá de los aspectos a menudo manidos gracias a perspectivas originales y profundas que habitualmente solo se encontrarían en publicaciones académicas, pero que aquí se han hecho accesibles para todas y todos.
Hay que agradecer especialmente a Marc Moyon su ayuda para preparar este número especial, el primero —pero no el último— centrado en un área geográfica o cultural concreta, con el fin de acercaros a la realidad de unas matemáticas concebidas y desarrolladas en otros lugares.