En efecto, a diferencia de la superficie que lleva el nombre del matemático alemán August Ferdinand Möbius (1790−1868) y que solo tiene una cara, el símbolo de este acontecimiento deportivo mundial tiene un exterior y un interior: en una cinta de Möbius, uno cree recorrerla por el lado exterior y, ¡zas!, acaba en el interior; aquí, en cambio, siga los estampados florales del exterior del símbolo de la Fifawordcup… y nunca pasará al interior. La ausencia de torsión de la cinta marca toda la diferencia con la de Möbius, en la que se da media vuelta a una tira de papel antes de pegarla.
Sin embargo, además del «8», encontramos en este logotipo un símbolo matemático: el del infinito, una especie de «ocho tumbado». Según la FIFA, pretende «subrayar las innumerables interconexiones que implica la competición»… ¡Ya les decíamos que las matemáticas están en todas partes!