La península de Arcouest, cerca de Paimpol, se había convertido en un lugar de veraneo habitual para numerosos universitarios, entre ellos los Borel.

Intelectuales junto al mar

Durante su infancia, Marguerite Appell había conocido Arcouest cuando sus padres se alojaban en Kérity, un arrabal de Paimpol. Entonces visitaban al historiador Charles Seignobos, quien compartía con la familia de Louis Lapicque —miembro de la Academia de Medicina y de la Academia de Ciencias— una casa situada en la vecina península de Arcouest, donde recibían a numerosos visitantes de paso. Otro punto de encuentro para los científicos parisinos era la casa del filósofo Baptiste Jacob, natural de Kérity, profesor en las escuelas normales de Sèvres y Fontenay, amigo de Marie Curie, Perrin y Seignobos, así como de Gabriel Koenigs, profesor de mecánica en la Sorbona y, durante un tiempo, concejal municipal de Kérity. No muy lejos de Paimpol, en Port-Blanc, se habían instalado Anatole Le Braz, profesor de historia en la facultad de Rennes y reputado folclorista, y Léon Marillier, profesor de religión de los pueblos no civilizados en la École pratique des hautes études, quienes recibían entonces a amigos universitarios de paso. Lapicque había asistido a las clases de Marillier, cuya madre era la compañera de Seignobos. Port-Blanc también era frecuentado en familia por el químico Victor Auger y el historiador Georges Pagès, formado en la École normale, futuros arcouestianos.
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Los arcouestianos

Los Borel, que pasaban la mayor parte del verano en Saint-Affrique, habían multiplicado sus estancias en Arcouest. Émile Borel se desviaba por Arcouest cuando regresaba de Brest, donde era examinador en el concurso de admisión de la École navale. Cuando en 1910 Seignobos tuvo su propia casa, espaciosa y concebida como lugar de alojamiento, los Borel tuvieron allí una habitación reservada. Seignobos, a quien llamaban «el Capitán», ayudado por Cécile Marillier, «la madrecita», era el alma del lugar y quien organizaba las actividades y demás festejos. Hacia 1910, Perrin, que también había acudido a examinar en la École navale, hizo una primera visita a Seignobos. Se convirtió en uno de los habituales de Arcouest. Más tarde se unieron a la pequeña colonia otros dos antiguos alumnos de la École normale, también cercanos al matrimonio Borel: el geofísico Charles Maurain y su esposa Jeanne. Esta, tan sociable como discreto era su marido, pianista de talento, buena conocedora del inglés y cercana a Perrin, de quien había sido alumna, se convirtió en una de las personalidades destacadas de lo que ya era Arcouest: un club selecto y elitista que reproducía y ampliaba uno de los núcleos de la sociabilidad intelectual y universitaria parisina.
En 1911 y 1912, la incorporación de Marie Curie a Arcouest completó el núcleo inicial. Una intensa vida colectiva cohesionaba al grupo, primero en torno a Seignobos, su casa y su barco, y después, sobre todo desde mediados de los años veinte, en torno a Perrin. La sólida integración de Borel en el entorno de Arcouest contribuyó a su arraigo intelectual y político. A Borel, que disfrutaba rivalizando intelectualmente con sus amigos y brillando en las conversaciones serias, Arcouest le permitió forjar o consolidar parte de sus convicciones intelectuales y políticas.

Las pioneras

En Arcouest, las numerosas mujeres eran firmes representantes de esas nuevas capas sociales en desarrollo. Muchas formaban parte, tras sólidos estudios superiores, de la cohorte de las «mujeres emancipadas» y de las «primeras»: primeras mujeres doctoras o agregadas, primeras médicas, primeras en tal o cual puesto universitario, primeras en acceder a funciones políticas. Por último, cabe señalar, en el seno de este falansterio de laicos, agnósticos o ateos, la fuerte presencia de una cultura protestante heredada, de Seignobos a Pagès o Borel, o de un sistema educativo que derivaba en parte de ella: plena coeducación, valoración de las prácticas deportivas y al aire libre, creación de una cooperativa escolar animada por los padres y posterior ingreso de cierto número de sus jóvenes descendientes en el Collège Sévigné o en la École alsacienne.
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