Probablemente tenía sentido del humor al respecto y quizá también cierto realismo, pues a partir de la década de 1970, es decir, a los cincuenta y siete años, Erdős añadió a su firma la expresión « P.G.O.M. » por Poor Great Old Man («pobre gran anciano»); a los sesenta años, añadió al término anterior « L.D. » por Living Dead («muerto viviente»); a los sesenta y cinco años, fue « A.D. » por Archeological Discovery («descubrimiento arqueológico»);
a los setenta años añadió de nuevo « L.D.», que esta vez significaba Legally Dead («legalmente muerto»), y su firma quedó así acompañada de « P.G.O.M.L.D.A.D.L.D.»; y a los setenta y cinco años fue « C.D. » por Counts Dead («cuenta como muerto»).
Tal vez haya que interpretar todo esto sin olvidar que, durante los últimos años de su vida, padeció importantes problemas de salud que no trató muy bien, pues no quería perder tiempo a costa de las matemáticas.
Paul Hoffman relata en su obra unas palabras pronunciadas por Paul Erdős en 1987:
« … Están preparando una conferencia internacional para mi septuagésimo quinto cumpleaños. Puede que tengan que celebrarla en mi memoria. Estoy terriblemente viejo. De verdad que no estoy bien. No entiendo qué le ocurre a mi cuerpo; quizá sea la solución final. »
Como epitafio para su tumba, había elegido: « Por fin, dejo de embrutecerme. »