¿Debe otorgarse primacía al número o a la figura? Lejos de reducirse a un debate técnico entre matemáticos, esta cuestión tiene importantes consecuencias para la relación con Dios del matemático místico Blaise Pascal.
*« El año 1955 marca un giro crucial en mi trabajo matemático: el paso del “análisis” a la “geometría”. Aún recuerdo aquella impresión sobrecogedora —enteramente subjetiva, desde luego—, como si abandonara unas estepas áridas y ásperas para encontrarme de pronto en una especie de “tierra prometida” de riquezas exuberantes, que se multiplicaban hasta el infinito allí donde a la mano le placía posarse, para recoger o escudriñar. […] El Universo, el Mundo, incluso el Cosmos, son cosas en el fondo extrañas y muy lejanas. En realidad, no nos conciernen. No es hacia ellos hacia donde nos impulsa, en lo más hondo de nosotros mismos, el deseo de conocer. Lo que nos atrae es su Encarnación tangible e inmediata, la más cercana, la más “carnal”, cargada de profundas resonancias y rica en misterio.»*






