Nuevo México, 16 de julio de 1945. Una explosión resuena a decenas de kilómetros a la redonda, un destello extremadamente luminoso deslumbra todo el paisaje circundante y una inmensa nube en forma de hongo se forma en el cielo: las fuerzas armadas estadounidenses acaban de llevar a cabo la primera prueba de un arma nuclear en el marco del proyecto Manhattan. Por supuesto, conocemos el alcance histórico de aquel momento, cuyas repercusiones aún se dejan sentir en la geopolítica actual.
El desarrollo de esta bomba reunió a buen número de científicos de primer orden, y cada uno hizo su pronóstico para estimar la energía liberada en el momento de la explosión: desde las 300 toneladas de TNT de Robert Oppenheimer hasta las 45 000 de Edward Teller. Se cuenta que Enrico Fermi habría roto unos cuantos trocitos de papel y que, teniendo en cuenta la distancia que estos recorrieron con la onda expansiva, habría propuesto una estimación de 10 000 toneladas de TNT. Las mediciones indicaron un valor de unas 18 600 toneladas de TNT, lo que demuestra que el método de Fermi no era tan malo para un cálculo aproximado hecho viendo volar unos papeles.

Enrico Fermi (1901-1954).

Preguntas de estimación** ----------------------------