Una sesión de cálculo en casa del dentista -------------------------------------
Según Christophe, autor de la inenarrable obra l'Idée fixe du savant Cosinus, Cosinus, alias Pancrace Eusèbe Zéphyrin Brioché, había salido de la École Polytechnique, la mejor del mundo. «Cada Escuela es la mejor del mundo para quienes han salido de ella», anotaba el autor del libro, también él antiguo alumno de la École Normale Supérieure. Zéphirin era profesor de matemáticas en la École des Tabacs et Télégraphes y un distraído notorio: durante sus clases, confundía su pañuelo con el borrador de pizarra… «Y recíprocamente», añade el autor, amante del pleonasmo matemático.
El héroe de Christophe se despierta un día con un dolor punzante en la mitad derecha de la mandíbula inferior y pide cita con el dentista Max Hilaire. En la sala de espera, Cosinus conoce a la señora Belazor, a quien deben extraerle una raíz, y nuestro matemático, olvidando que está en la consulta del dentista, se cree en casa y se ofrece a tratar a la señora extrayendo la raíz con tablas de logaritmos. El asunto acabará mal para el dentista: como la señora Belazor ha huido y ha declarado que Max Hilaire está loco, la policía viene a detenerlo para encerrarlo en un manicomio. Nuestro pobre dentista, obligado a vestir camisa de fuerza, se vuelve efectivamente demente y se propone tratar la Dent du Midi utilizando para el empaste el Plomb du Cantal…
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