Uno de los problemas de coloreado más célebres se refiere al «número cromático del plano». ¿Qué es eso? El objetivo consiste en asignar un color a cada punto del plano de modo que dos puntos situados a una distancia de una unidad tengan siempre colores distintos. Evidentemente, la gracia del juego es utilizar el menor número posible de colores, y ese número mínimo es lo que se denomina número cromático del plano, y se representa mediante χ (ℝ2).
El examen de un simple triángulo equilátero permite convencerse de que χ (ℝ2) ≥ 3. En 1961, el matemático canadiense Leo Moser (1921‒1970) propuso un grafo, denominado a veces broche o huso de Moser, que permite comprobar que χ (ℝ2) ≥ 4. Pronto se demostró que χ (ℝ2) ≤ 7, pero hubo que esperar hasta 2018 para que mejorara la acotación; la cuestión sigue abierta hoy en día (véase el recuadro).
El huso de Moser.
¡Con un solo color!
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