Aunque sigue en la media de la OCDE, el indicador nacional ha pasado de 495 puntos en 2018 a 474 este año. En comparación, los alumnos alemanes suman 475 puntos, los españoles 473, los italianos 471 y los estadounidenses 465. A la cabeza de la clasificación se encuentran los alumnos japoneses y coreanos, con 530 puntos.
Además de esta importantísima caída del nivel en cinco años, la encuesta revela una correlación muy marcada entre las desigualdades escolares y sociales: 113 puntos separan el resultado medio de los alumnos desfavorecidos del de los alumnos favorecidos, lo cual es considerable.
La COVID-19 no es la única causa. Entre las explicaciones que propone la OCDE figuran los problemas de gestión del sistema educativo francés, en particular la falta de personal docente en la educación secundaria, provocada a partir de 2018 por los desdoblamientos de clase en primaria, que se implantaron sin presupuesto adicional. También según la OCDE, el apoyo a los alumnos con dificultades (¿repetición de curso?, ¿grupos por nivel?, ¿clases menos numerosas?) es sin duda una solución, siempre que se aplique con flexibilidad.»