En el Museo de Ciencias Naturales de Bruselas se conserva un hueso surcado de numerosas incisiones, descubierto en la década de 1950 en Ishango, en el Congo belga (hoy República Democrática del Congo), por el geólogo Jean de Heinzelin de Braucourt (1920-1998). Este hueso, datado en 20 000 años antes de nuestra era, no es el artefacto más antiguo de este tipo que se conoce, pero el número de sus incisiones ha dado lugar a numerosas hipótesis.
Si se sabe buscar, se encuentra en él el número 60 (que, desde la época de los mesopotámicos, está ligado a la astronomía) y números primos como 11, 13, 17 y 19. Algunos han deducido de ello que se trataba de un calendario lunar, pues 60 casi coincide con el número de días de dos lunaciones. Como la suma de los números de dos columnas aparece a veces en otros lugares, otros ven en él el antepasado de la calculadora. Otra hipótesis propuesta es que se trataría de un juego matemático practicado por el hombre de Ishango.
La multiplicidad de hipótesis muestra que su origen común reside en el cálculo de probabilidades: cuantos más números se consideren, más probable será encontrar relaciones entre ellos. ¿Y si el hueso de Ishango solo hubiera servido para contar, quizá piezas de caza? Eso demostraría que el hombre de Ishango sabía contar…