
Augustin Louis Cauchy
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Para comenzar
Un matemático de ideas prolijas
¿Cómo lograr abarcar la obra de uno de los matemáticos más prolíficos de la Historia? Uno de los grandes méritos de Cauchy es haber introducido el análisis en su visión moderna, clarificando toda una parte de las matemáticas que habían experimentado una gran expansión gracias, entre otros, a Euler, Lagrange y Laplace. Pero Cauchy revivificó también venerables dominios como la teoría de los poliedros, y creó otros nuevos como el análisis complejo. Fue también uno de los primeros en explorar lo que hoy llamamos teoría de grupos. Junto al Cauchy consolidador vivía pues también un Cauchy explorador, y es a estas dos facetas de su personalidad científica que debemos igualmente hoy en día.
En el corazón de su siglo
En esta ciudad de París que podía entonces reclamar el estatus de capital intelectual de Europa, Cauchy fue el pivote científico de toda su generación. La gloria de Cauchy no tuvo, sin embargo, nada de un largo río tranquilo. Nacido en 1789, se confrontó con los grandes trastornos que atravesaron Francia durante décadas y vieron encadenarse los cambios de regímenes y las revoluciones. Si nadie en su tiempo puso realmente en duda la dominación científica de Cauchy, su genio no siempre lo protegió de los avatares de la época. Su firmeza, a veces intransigente en los planos político y religioso, le perjudicó, dando de él la imagen de un hombre rígido cuando precisamente sus buenas obras le granjearon también una gran consideración.
Una herencia omnipresente
Si resumir la obra multiforme de Cauchy es difícil, detallar las prolongaciones a las que han dado lugar sus trabajos es imposible, dada la profundidad de su influencia. El nombre de Cauchy está absolutamente en todas partes en las matemáticas superiores: criterio de Cauchy, distribución de Cauchy, problema de Cauchy, desigualdad de Cauchy-Schwarz, sin olvidar por supuesto los diversos teoremas de Cauchy. Todas estas denominaciones dan testimonio de una herencia que ha irrigado el conjunto de las matemáticas. E incluso si ocurre que, pensando en uno u otro de los grandes personajes de su época, los nombres de Galois o de Gauss vengan primero a la mente, el barón Cauchy no deja de ser uno de esos raros matemáticos de quienes se puede decir que, en todos los ámbitos, hay un antes y un después de él.
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Cauchy le poète
Bien que son nom ne résonne à nos oreilles que comme celui d’un mathématicien, Cauchy était aussi un homme d’une solide culture classique. Celui qui fut distingué dans les épreuves littéraires du concours général s’est même essayé à la poésie pour expliquer l’intérêt de sa science.

De Fermat à Cauchy
En 1636, Fermat affirme que tout nombre entier naturel non nul est la somme d’au plus n nombres polygonaux formés sur la base d’un polygone régulier à n côtés. Il dit en avoir une démonstration qu’il ne donne pas faute de place pour la présenter. Il faudra attendre presque deux siècles avant qu’une démonstration complète du théorème soit proposée par Cauchy.

Augustin, Louis et Cauchy
L’Institut intergalactique est le temple de l’excellence, où exerce le redouté professeur Phi. Pour réveiller les élèves après un gros théorème de Cauchy, rien de tel qu’un bon testament en forme d’énigme.

♥♥ Cauchy et Newton

♥♥ Euclide et Cauchy

♥♥♥ Une suite à discipliner

♥♥ Converge ou diverge ?

♥♥ La fourmi

♥♥♥ Le chiffre restant

♥♥ Deux séries convergentes

♥♥♥ La boucle infernale













