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Henri Poincaré
25 de agosto de 2021

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En la encrucijada de las ciencias

¿Era físico o matemático? La visión de Henri Poincaré va más allá de los compartimentos estancos, de los límites, de las fronteras. Dominando todas las ciencias físicas de su época, enseñaba tanto electricidad como óptica o electrodinámica. Es al interesarse por las curvas definidas por ecuaciones diferenciales que examina con ojos innovadores el viejo problema de la estabilidad del sistema solar y da origen a los sistemas dinámicos, una teoría en los confines del análisis, de la topología y de la mecánica celeste. Poincaré también desempeña un papel determinante en el estudio de la velocidad de la luz, la teoría electromagnética de Maxwell y la puesta en evidencia del movimiento de la Tierra en el éter. Con Lorentz, desarrolla el formalismo de la relatividad restringida, que Einstein retomará.

Una visión innovadora de las matemáticas

Henri Poincaré revisa a su manera cada uno de los dominios matemáticos que elige investigar. Prefiere pensar por sí mismo, redescubrir los resultados principales, hacer énfasis en el estudio cualitativo de las soluciones de las ecuaciones diferenciales. En esto, hace una elección innovadora que le permite abrir vastos horizontes científicos, o renovar con creatividad, como las geometrías no euclidianas. Acumula así descubrimientos originales de los que resulta una gran y rápida notoriedad e encarna la interacción de los múltiples dominios matemáticos. Haciendo dialogar topología y geometría, abre caminos que, décadas después de su muerte, siguen siendo fecundos.

Un científico comprometido

Henri Poincaré, referencia incontournable tanto a nivel científico como literario o filosófico (era miembro de la Academia de las ciencias pero también de la Academia francesa), se comprometió en múltiples ocasiones, convencido de que la racionalidad no debe ceder ante las seducciones de la demagogia. « Prefiere herir por exceso de intransigencia antes que correr el riesgo de agradar por la más mínima de las concesiones » como diría Émile Borel. El conocimiento tiene para Poincaré una función política, debe permitir abolir toda forma de oscurantismo. Luchó en todos los frentes para hacer valer las luces del saber. No es pues sorprendente encontrarlo en el corazón del asunto Dreyfus, donde su compromiso fue determinante para « desmontar » las tesis de la acusación. También se involucró para defender una visión científica y pragmática de la expedición geodésica en América del Sur. Más allá, es uno de los primeros en reflexionar sobre la psicología de la invención. La influencia de sus escritos sobre las vanguardias artísticas del siglo XX es significativa.