Tras Évariste Galois (1811-1832), que sentó las primeras bases de la teoría de grupos justo antes de morir en duelo en 1832 (
Les groupes,
Bibliothèque Tangente 80, 2023;
Évariste Galois,
Bibliothèque Tangente 82, 2023), varios matemáticos, entre ellos el inglés Arthur Cayley (1821-1895), el alemán Leopold Kronecker (1823-1891) y el francés Camille Jordan (1838-1922), pusieron de manifiesto algunos axiomas comunes que cumplen distintos conjuntos provistos de una operación. Por ejemplo, la asociatividad se cumple para la suma en los conjuntos numéricos, es decir, se tiene la igualdad (
a +
b) +
c =
a + (
b +
c), pero esta propiedad también se verifica para las permutaciones o para la composición de funciones. Tras algunas vacilaciones, surgió un consenso para llamar «grupo» a un conjunto provisto de una operación asociativa, que posee un elemento neutro y en el que todo elemento admite un simétrico. Paralelamente, el alemán Hermann Grassmann (1809-1877) definió de forma abstracta una noción, denominada hoy «espacio vectorial», destinada a representar el plano, pero también el espacio en el que vivimos. Inspirado por este trabajo bastante abstruso y muy consciente de su importancia, el italiano Giuseppe Peano (1858-1932), conocido asimismo por su formalización de los números naturales, publicó en 1888
Calcolo geometrico. En esta obra plantea de manera axiomática las nociones de espacio afín y vectorial. La teoría de conjuntos, elaborada en aquella época por el alemán Georg Cantor (1845-1918), resultó ser el marco ideal para desarrollar estas nociones.