A partir del siglo 8.º, y durante más de trescientos años, la lengua árabe fue el vehículo privilegiado de los autores de tratados de matemáticas fundamentales y aplicadas. Algunas nociones se inventaron en este contexto; otras se transmitieron y, por último, otras fueron objeto de revisión y reflexión crítica.
Presentaremos aquí un ejemplo de este tercer caso: el esclarecedor comentario del sabio jorezmí —es decir, originario de Jorezm, en la orilla meridional del mar de Aral— Abū Rayḥān al-Bīrūnī (973-1048) acerca de un método para determinar las distancias de los planetas a la Tierra —desde un punto de vista geocéntrico— consignado en griego nueve siglos antes por el sabio alejandrino Ptolomeo (siglo 2.º) en el Libro de las hipótesis (su título griego original es Ὑποθέσεων τῶν πλανωμένων, que debería traducirse más fielmente como «Sustitutos de los astros errantes»). Cabe señalar que la síntesis de al-Bīrūnī es tan precisa que permitió descubrir, en la década de 1960, la versión árabe del texto de Ptolomeo, muy difícil de comprender y cuyo original griego se ha perdido.

Cuatro sellos uzbekos de 2023 que celebran

los numerosos talentos científicos de al-Bīrūnī.