Un reciente artículo del diario Le Monde anuncia un exceso de mortalidad del 63% con respecto a la misma semana del año anterior.
Sorprendentemente, en el mismo artículo se lee que, entre el 1er de marzo y el 2 de abril, Val-de-Marne registró una mortalidad por covid superior a la de su vecina Seine-Saint-Denis, pese a contar con menos población. Más en general, otras fuentes nos informan de que el número de muertes causadas por esta enfermedad por cada cien mil habitantes, al igual que el de hospitalizaciones, es allí inferior al de los demás departamentos de la pequeña corona, incluido París. ¡Busquen el error!
Un vistazo a la tasa de mortalidad del 93 nos indica que en 2019 fue del 5,4 ‰, la más baja de Francia, cuya tasa media es del 9,2 ‰. Así, un exceso del 63 % se traduce en un número absoluto de muertes inferior al de un exceso del 30 % con una tasa de mortalidad del 12 ‰.
Seine-Saint-Denis: mayor sobremortalidad, menor mortalidad.
Estas observaciones no pretenden demostrar que «todo vaya bien» en Seine-Saint-Denis, sino mostrar que el entusiasmo por considerar que «todo va mal» en este departamento responde, ante todo, a un miserabilismo del que sus habitantes prescindirían gustosamente. Para valorar una sobremortalidad preocupante respecto de la media, habría que realizar un estudio más detallado que incluyera un análisis de las muertes por grupos de edad y extraer de él consecuencias útiles para reorganizar la política sanitaria territorial.