Modelizar consiste en tender un puente entre parcelas de lo real y ficciones, en asociar a una parte de la realidad modelos, en este caso matemáticos, que permiten explicar o prever. Así, la explicación de las leyes empíricas de los grandes números la proporcionan teoremas como la ley de los grandes números o el teorema central del límite (véase Tangente 149, 2012). Estos resultados conducen a predicciones de tipo PAC («probablemente aproximadamente correctas»; tanto el «probablemente» como el «aproximadamente» están cuantificados: en el caso de las encuestas, toda predicción va acompañada de un intervalo, que cuantifica la aproximación, y de un nivel de confianza de ese intervalo, que cuantifica el «probablemente»).
Modelos y modelos de juguete -------------------------
Modelizar también consiste en proyectarse en mundos posibles; la simulación desempeña entonces el papel de experimentación en tales mundos. En plena pandemia de coronavirus, se realizan experimentos de biología in vitro, ensayos terapéuticos —experimentos con seres humanos en el marco de la «medicina basada en la evidencia»— y numerosas modelizaciones y simulaciones. En un contexto experimental de este tipo se habla de modelos de juguete (o toys models). Podemos disponer de modelos de juguete de la evolución temporal de las epidemias en cada país y observar, en esos mundos ficticios, los efectos de diversas formas de confinamiento o desconfinamiento. Como faltan datos fiables y precisos sobre algunos parámetros cruciales —en particular, sobre las personas contagiadas e inmunizadas—, se harán simulaciones no sobre un único modelo, sino con distintas clases de modelos y varios valores de los parámetros en juego.
En el caso de la pandemia de Covid-19, gracias a procedimientos estadísticos de estimación dinámica de parámetros, las «construcciones mentales» que son estos modelos acabaron permitiendo predicciones que, al comienzo del confinamiento, a escala de un país o de una región, resultaron pertinentes a muy corto plazo —dos o tres días—, pero era totalmente ilusorio prever a más largo plazo. Tras unas semanas de confinamiento, se trabaja con otros modelos —por ejemplo, en el Instituto Pasteur de París y en el Inserm— que pueden utilizarse razonablemente para hacer predicciones a unas semanas vista, si nada cambia en la organización del país. En cierto modo, se intenta «vestir» aspectos de la pandemia con modelos que tienen en cuenta la información disponible, pero un vestido que sirve un día dejará de servir el mes siguiente.
Como es necesario avanzar, se tomarán decisiones sin la garantía absoluta de que sean las correctas, y se observará qué ocurre: ¿sucede como en el modelo?, ¿hay que incorporarle nuevos elementos o cambiarlo por completo? Los modelos, y más particularmente los modelos de juguete, no están ahí para decir «la verdad». Permiten comparar distintas acciones posibles y, en ese sentido, ayudan a pensar y a decidir.