Desde un punto de vista humano, saber si uno es contagioso influye en el comportamiento —por ejemplo, a la hora de decidir si visitar a familiares en una residencia de mayores o en la maternidad—.
La aplicación que desarrollan actualmente Inria y varios socios europeos pretende ayudar a detectar a las personas potencialmente infectadas sin que lo sepan. ¿El principio? Su teléfono móvil está asociado a un conjunto de criptoidentificadores (que cambian cada 15 min). Cada vez que se acerca lo suficiente a otro teléfono, este, si tiene activada la aplicación, recibe su criptoidentificador del momento y le transmite el suyo. Cada día se envían a un servidor estos pares de identificadores que definen un contacto. Si alguien da positivo en una prueba y lo comunica a la aplicación, el servidor recupera todos los identificadores de sus contactos. Entonces, todos los teléfonos asociados reciben una alerta con un indicador de posible contagio. Sin que nadie conozca la identidad de la persona portadora del virus, ni el lugar ni la fecha del encuentro. De hecho, tampoco se conocen esos datos, pues el protocolo utilizado se basa únicamente en intercambios Bluetooth entre dispositivos. Más detalles en www.inria.fr