La Escuela normale fue fundada por la Convención Nacional en 1794 para formar maestros. A ella fueron llamados, « de todas las partes de la República, ciudadanos ya instruidos en las ciencias útiles, para aprender, con los profesores más hábiles en todas las disciplinas, el arte de enseñar ». En 1808, Napoleón refundó la Escuela bajo la tutela de la Universidad. Sin embargo, en 1822 Luis XVIII la cerró por considerarla demasiado liberal. Una nueva ordenanza creó entonces la École préparatoire en 1826, en los locales del collège Louis-Le-Grand. Recuperaría el nombre de École normale —y cierto prestigio— a partir del reinado de Luis Felipe, tras la Revolución de Julio de 1830. El concurso de ingreso en la École préparatoire, al que Galois se presentó con éxito en 1829, se celebró, por tanto, de 1826 a 1830.
Los exámenes de matemáticas de Galois, analizados por Caroline Ehrhardt (Évariste Galois, un candidat à l’école préparatoire en 1829, Revue d’histoire des mathématiques 14, 2008), no están anotados; no incluyen una valoración general. Sin embargo, se aprecia que los candidatos no iban justos de tiempo: con seis horas para responder a dos preguntas, pudieron entregar ejercicios de escritura cuidada. Évariste Galois, clasificado segundo entre los seis admitidos, quedó primero en la prueba de matemáticas. ¿Lo habría hecho usted igual de bien?
La primera cuestión
--------------------
La segunda cuestión (véase el artículo
« Des copies, des copies, encore des copies... ») ya no figura en el programa actual de bachillerato. En cambio, la primera, aunque no esté vinculada directamente a él, puede entenderse con las herramientas de análisis disponibles hoy en el último curso de bachillerato.
Al final del enunciado se precisa, en una nota bene, que « las dos cuestiones anteriores son igualmente obligatorias » y que « los candidatos no deben disponer de ninguna obra de matemáticas ». ¡Al leer las preguntas planteadas se comprende la importancia de esta última observación! El objetivo no es juzgar la capacidad de los candidatos para resolver un problema. Se trata más bien de reproducir conocimientos clásicos: responder a una cuestión de teoría en un caso general y presentar después una aplicación numérica en un caso particular.