«Orient» aparece en francés antiguo en 1080, en la Chanson de Roland, procedente del latín oriens (orientis es el participio presente del verbo oriri, «levantarse», «surgir»). A comienzos del 12.º siglo, orient designará una región situada al este con respecto a un punto dado, y Orient, el lugar situado poéticamente allí donde sale el sol.
El verbo «orientar» (1690) estuvo precedido ya en 1485 por su participio pasado, en la expresión «bien orientado», aplicada a lugares con una buena disposición respecto al sol. Los edificios solían estar orientados (en el caso de las antiguas iglesias, la mayoría de las veces hacia el este). «Orientar» significó primero «disponer algo con respecto a los puntos cardinales» y después «con respecto a una dirección determinada». En geografía se orienta un mapa (1680) indicando en él los puntos cardinales como referencias y haciendo coincidir el norte del mapa con el Norte geográfico real.
La geometría empleará el término mucho más tarde, en 1899, sobre todo en el participio pasado: recta orientada (a la que se asigna un sentido positivo, representado mediante una flecha).
«Orientación» (acción de orientar) aparece en 1834 en geografía: indicación de los puntos cardinales en un mapa y, después, en 1840, determinación de la posición en un mapa o sobre el terreno.
Fue a finales del 19.º siglo cuando la orientación pasó a designar, en las ciencias, la disposición de ejes de coordenadas en un sistema, con las nociones de orientación absoluta o relativa. Por una sorprendente generalización, la orientación ha perdido su etimología, ¡pues se puede tener un jardín orientado al sur!
Referencias: