Imaginemos a un individuo, el decisor, que debe elegir entre diversas acciones potenciales reunidas en un conjunto (finito) A: los elementos de A pueden ser productos, personas, categorías sociales, estrategias de marketing…
El decisor se basa en un único criterio bien definido —por ejemplo, el precio o la cantidad cuando las acciones son bienes adquiridos, o una cualidad física o psicológica en el caso de personas—. Con respecto a ese criterio, y para cualquier pareja (a, b) de elementos de A, puede emitir uno y solo uno de los siguientes juicios:
De acuerdo con la intuición, se admite generalmente que M es transitiva (si a es mejor que b y b es mejor que c, entonces a es mejor que c), I es reflexiva (a es equivalente a a) y simétrica (si a es equivalente a b, entonces b es equivalente a a), y N es simétrica. Además, los tres pares formados por dos de los conjuntos M, I y N son disjuntos dos a dos. Salvo otras hipótesis técnicas, la terna (M, I, N) define entonces una estructura de preferencia sobre A. La unión de las relaciones M e I permite definir una relación de preferencia.
Las alegrías de la decisión colectiva -----------------------------------