Experimentos cuyos resultados se publicaron en el número de febrero de 2022 de Psychological Science muestran que, en realidad, son las prácticas habituales de actividades extraescolares relacionadas de forma más o menos directa con las matemáticas —juegos de mesa, cálculo mental, recitación de las tablas de multiplicar…— las que influyen en el desarrollo, medido mediante resonancia magnética, de la región del cerebro responsable de los automatismos numéricos. Y sabemos que, cuanto más automatizados están los cálculos básicos, más libre queda el cerebro para tareas matemáticas más complejas.
Una prueba más, por si hiciera falta, de la importancia del juego en el desarrollo cognitivo de nuestros hijos. ¡Pero nuestros lectores ya lo sabían!