Al margen de toda discusión sobre el fundamento de las creencias astrológicas, que varían según los astrólogos, las matemáticas son indispensables para construir la domificación (del latín domus = casa), componente fundamental de la carta astral, sin contar los cálculos necesarios para elaborar las efemérides.
Como el ascendente y el signo solar no permiten distinguir una carta astral —por ejemplo, coinciden al comienzo de la primavera—, se intentó tener en cuenta el lugar de nacimiento dividiendo el espacio terrestre, y ya no el celeste, en tantas casas como signos, para conservar una analogía entre las casas y el cielo, por un lado, y los signos y la esfera celeste, por otro. Se supone que estas casas, numeradas con números romanos, compartimentan las funciones psicológicas humanas. Aunque los astrólogos se han puesto de acuerdo sobre el significado atribuido a cada casa, no ocurre lo mismo con sus posiciones sobre la eclíptica (el plano de la trayectoria del Sol). Los matemáticos han establecido numerosas variedades de domificación, demostrando, por si hiciera falta, la hermosa incoherencia de la astrología. Además, por supuesto, surgen problemas en los polos.
Los sistemas de domificación: totalmente ineficaces -----------------------------------------------------
En la astrología lunar se cuenta una casa por cada día de lunación, es decir, veintiocho, distribuidas a intervalos de 90 / 7° (unos 12°51'26'') a lo largo del zodiaco, mientras que los tibetanos dividen el cielo en ocho. En la Antigüedad griega, los primeros sistemas, llamados Modus Aequalis, dividen la eclíptica en partes iguales de 30°. Más tarde se trató, con el sistema del matemático Campanus de Novara (hacia 1220-1296), traductor de Euclides, de dividir el espacio dividiendo en partes iguales el primer vertical, círculo que pasa por el cénit y por los puntos cardinales Este y Oeste del horizonte, y proyectando estas divisiones sobre la eclíptica mediante los círculos máximos que pasan por los puntos cardinales Sur y Norte del horizonte. El horizonte es el círculo que divide la esfera celeste en dos partes, una visible y otra no. El sistema de Placidus (1603–1668), también matemático, es el más extendido, gracias a la amplia publicación de sus Tablas de casas. Consiste en efectuar una partición temporal equitativa entre los arcos semidiurnos y seminocturnos, que entonces tienen longitudes desiguales. Se han introducido refinamientos en este método, pero, sea como fuere, estudios estadísticos realizados sobre más de veinte mil cartas astrales a lo largo de treinta años han demostrado la total concordancia de estos sistemas de domificación… ¡en su ineficacia!