El éxito nunca desmentido de los horóscopos en buen número de periódicos, en las cadenas de televisión y en la radio debe de tener sus razones. Si nadie se reconociera en las descripciones del carácter que ofrecen los médiums, si sus predicciones sobre acontecimientos no se cumplieran con regularidad, estas secciones habrían desaparecido hace mucho tiempo. ¿Habría alguna base objetiva para la astrología? Dejemos de lado el fárrago astronómico-astrológico que se despliega en buen número de predicciones (si Marte, Venus o Júpiter influyen o no, de manera no controlable, en nuestras vidas). Para comprender el asombroso éxito de las predicciones astrológicas, basta con ceñirse al vocabulario específico empleado, únicamente a la semántica y a la gramática. Para tomar conciencia de la realidad del contenido de los horóscopos y de sus apoyos léxicos, nada mejor que leerlos de forma asidua y regular. La comparación de las afirmaciones de los videntes, para todos los signos del zodiaco y en cualquier período, permite poner de manifiesto unas reglas semánticas generales de cualidades excepcionales.
Mesa, silla y jarra de cerveza
------------------------------
Pero, antes que nada, ¿qué hay de la semántica… matemática? Según algunos matemáticos, los conceptos matemáticos se introducen mediante definiciones rigurosas basadas en un sistema axiomático: son independientes de las palabras que los designan. Pero ¿es realmente así? Se atribuye generalmente a Hilbert la afirmación de que, en geometría, se podrían sustituir «punto, recta y plano» por «mesa, silla y jarra de cerveza». Sin embargo, no lo hizo. En los conceptos de «punto», «recta» o «plano», existen estrechos vínculos entre los conceptos intuitivos y habituales y las definiciones rigurosas de los matemáticos. Aunque los razonamientos se integren en un marco axiomático riguroso y conduzcan al establecimiento de proposiciones verdaderas (teoremas) o falsas (contraejemplos), sus presentaciones hacen uso regular del lenguaje corriente, lo que a veces conduce a una metacomprensión, e incluso a una subcomprensión. Así, el ámbito matemático no está exento de zonas de sombra. ¿Y qué hay de la astrología?
