Todas las sociedades se han enfrentado al recuento de su grupo o de sus recursos. Aunque algunos antropólogos informan de tribus cuyos únicos términos para contar eran «uno, dos, muchos», sus miembros eran capaces, al mirar un rebaño, de decir si estaba completo. Las que disponían de un vocabulario limitado elaboraron maneras de contar más allá de unas pocas unidades sirviéndose de los dedos de las manos y los pies, así como de otras partes de su anatomía, en un orden más o menos complejo que memorizaban. Así, en lugar de tener una palabra para 15 ovejas, basta con recordar que el recuento se detuvo, por ejemplo, en el dedo gordo del pie izquierdo.
Las bases del cálculo -----------------------
Esta explicación antropomórfica, según la cual la mayoría de los sistemas de recuento primitivos se basaban en 5, 10 o 20 unidades, en referencia a los cinco dedos de una mano, los diez de ambas manos y los veinte dedos de manos y pies, ya fue propuesta por Aristóteles.
Por naturales que parezcan estas bases, existen varias excepciones. Algunas culturas aborígenes de África, Australia y América del Sur utilizaron un sistema binario, mientras que una tribu brasileña creó un sistema ternario a partir de las tres articulaciones de nuestros dedos. Los indios yuki, del norte de California, desarrollaron por su parte un sistema cuaternario (base 4) contando mediante varillas colocadas entre los dedos.
En estos contextos, los primeros términos numéricos suelen coincidir con las palabras que designan los dedos de las manos y los pies, y otras partes del cuerpo. El latín digitus dio así el inglés digit, que significa cifra. Como la base 5 es la más extendida, las palabras «cinco» y «mano» eran similares en muchas lenguas, como en tamanaco, lengua caribeña desaparecida, donde una misma palabra designaba una mano y la cifra 5. Para seis, se decía «un dedo de la otra mano», y así sucesivamente; para 15, «un pie entero», y después «uno en el otro pie». «Un indio» indicaba 20; «dos indios» significaba 40. Aparece así una base 20, acompañada de una subbase 5. Esta última también aparece como subbase en el sistema decimal romano, donde las notaciones VI y VII pueden compararse con el sistema tamanaco.