En la Edad Media hacían falta muchos símbolos o palabras para escribir o leer números grandes y, por tanto, mucho tiempo. Esta cuestión empezó a preocupar a partir del siglo 12.º. El matemático Chuquet (hacia 1500) se dedicó a inventar una terminología para designar todos esos números mediante la noción de escala larga (véase el artículo « Trillions, zillions et myriades : le vertige des grands nombres »). Más adelante, será sobre todo el uso de la exponenciación el que permita superar ciertas limitaciones. Se define como una multiplicación repetida:
ab = a × a × a × …. × a
en la que el factor a aparece b veces.
Esta notación es bastante reciente. Todavía a finales del 16.º siglo se encuentran en los trabajos de Viète las palabras quadratum, cubum y quadrato-quadratum para designar el cuadrado, el cubo y la cuarta potencia. Los primeros exponentes aparecieron con René Descartes, unos cincuenta años después.
Esta innovación fue decisiva, pues permitió escribir un número como