El término «elipse» se distingue de los nombres de las otras dos cónicas, la parábola y la hipérbola. En efecto, significa «falta». Tras esta sorprendente etimología se esconde una revolución matemática: la de las cónicas de Apolonio de Perge.
La elipse forma parte de las tres cónicas. Curiosamente, su nombre no está construido según el mismo modelo que los de las otras dos, la parábola y la hipérbola, que presentan el sufijo «bole» (de ballô, «lanzar» en griego). Lo que podría parecer una cuestión lingüística anecdótica corresponde en realidad a una particularidad matemática señalada por Apolonio de Perge, inventor de los tres términos que designan las cónicas.
De las secciones a las curvas
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Aunque privilegiaron especialmente las construcciones geométricas con regla y compás, los griegos utilizaron también otras curvas, además de la circunferencia y la recta, para afrontar sus problemas (véase el recuadro).
Los primeros estudios sobre las cónicas se remontan, al menos, a mediados del 4.º siglo a. C. Lo que sabemos de ellos no procede de fuentes directas, sino de referencias de diversos autores de siglos posteriores.