
¡Cuántas distancias!
He aquí dos problemas sobre distancias que interesaron a Paul Erdős. En el primero se estudian las distancias definidas por n puntos. El segundo consiste en hallar conjuntos de puntos que definan únicamente distancias enteras.


He aquí dos problemas sobre distancias que interesaron a Paul Erdős. En el primero se estudian las distancias definidas por n puntos. El segundo consiste en hallar conjuntos de puntos que definan únicamente distancias enteras.


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El descubrimiento de que una figura tan sencilla como el cuadrado no puede tener a la vez lados y diagonales de longitudes enteras perturbó a varios grandes sabios de la Antigüedad. ¿Es posible encontrar, pese a todo, polígonos que cumplan esta propiedad? Esta pregunta aparentemente inocente sigue abriendo nuevos campos de investigación hoy en día.

Mucho después de la edad de oro de la geometría que fue el siglo XIX, Erdős se interesó por problemas cuyos enunciados podrían figurar en un manual elemental. Entre ellos destacan dos joyas de elegancia: el teorema de Erdős-Mordell, que no requiere más que un triángulo, y el teorema de Erdős-de Bruijn, cuyos únicos protagonistas son puntos que determinan rectas.

Un dibujo o un diagrama nunca sustituirán una demostración «en toda regla», pero pueden contribuir a hacerla evidente. En este sentido, las demostraciones sin palabras, tan apreciadas por los matemáticos, son un bello ejercicio de estilo. Algunas de ellas se han convertido en clásicos del género.

El modelo de grafo aleatorio de Erdős y Rényi es tan célebre en matemáticas que se ha convertido en un nombre común: en probabilidades se habla habitualmente de un «Erdős-Rényi», como se hablaría de un Brillat-Savarin en gastronomía o de un stradivarius en música.
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