La mecánica cuántica, que se desarrollaría más de un siglo después, refutaría, como sabemos hoy, este punto de vista demasiado radical. Pero resulta interesante comprender por qué Laplace, tan determinista, se interesó tanto por el cálculo de probabilidades. Ya en 1772, a los 22 años, se dio a conocer con la publicación de un primer
Mémoire sur l’analyse des hasards, seguido un año más tarde de un segundo, con un título igualmente evocador:
Mémoire sur la probabilité des causes par les évènements. Treinta y siete años después, en 1810, regresó con fuerza a la teoría de probabilidades con un
Mémoire sur les approximations et leur application aux probabilités, seguido, dos años más tarde, de su obra maestra, su
Théorie analytique des probabilités (véase el artículo
« Las probabilidades y su metafísica »).