Numerosas obras escritas
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Mary Everest (1832 −1916) conoce a George Boole en 1850. Él se había convertido, en cierto modo, en su tutor de matemáticas, pues a ella no se le había permitido estudiarlas, ya que la universidad estaba cerrada a las mujeres. Se casan en 1855. A la muerte de George, en 1864, queda al cuidado de sus cinco hijas y debe desempeñar diversos trabajos modestos. Acaba enseñando matemáticas, en el Queen’s College, creado para formar, entre otras, a futuras « enfermeras ».

A Mary le encanta enseñar e inventa métodos muy innovadores, probablemente demasiado para su época. Desde 1889 comienza a escribir numerosas obras sobre pedagogía de las matemáticas, en las que también se mezclan la religión, la filosofía y un poco de esoterismo, lo que no hace muy fácil su lectura. Sus títulos son muy evocadores: Logic taught by love en 1889, The cultivation of the mathematical inspiration en 1902, Lectures on the logic of arithmetic en 1903, The preparation of the child for science en 1904, Philosophy and fun of algebra en 1909, Some master keys of the science of notation en 1911. ¡La lista es, en realidad, larguísima!
Durante la redacción de la obra principal de su marido, las Leyes del pensamiento, conversaron mucho sobre cómo concebir las matemáticas. El propio George Boole era un apasionado de la pedagogía de las matemáticas y se inspiraba en su propia experiencia de autodidacta. Mary dedicó su vida a difundir las ideas de su esposo; sus métodos pedagógicos eran uno de los medios para ello.
El cálculo diferencial a través de la costura
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Las ideas de Mary Everest Boole sobre la enseñanza incorporan el juego desde la más temprana edad y la manipulación de objetos (esferas, cubos, conos, palitos…). Su gran invención es el curve stitching, o «tarjetas para coser», conocido también como «tablero de hilos», que puede utilizarse desde infantil hasta la universidad. Permite plantearse preguntas sobre las curvas, imaginarlas, manipular números y operaciones, pensar en las dimensiones 2 y 3, e incluso en la 4, y, sobre todo, llegar poco a poco a las nociones de cálculo diferencial y ecuación de una curva…
Mary precisa que es mucho más fácil trazar rectas con hilo y aguja que con regla, y añade maliciosamente que tanto los niños como las niñas aprendían matemáticas cosiendo. Sus ideas se retoman en manuales contemporáneos para la enseñanza del análisis. Pero también se utilizan mucho en el ámbito artístico.
Las curvas del string art
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Nacidas en el siglo XIXe de la imaginación de Mary Everest Boole, las creaciones artísticas hechas con clavos e hilos tensados se popularizaron con el nombre de string art.
Una cardioide en string art.
Permiten generar bonitas curvas, definidas como tangentes a todas las rectas de una misma familia y, por tanto, envolventes de un conjunto de rectas. Un modelo sencillo es el de la envolvente de las cuerdas de una circunferencia. Si, por ejemplo, hemos dispuesto sobre esta circunferencia (de radio 1) clavos numerados (del 1 al 24) que corresponden a ángulos centrales de 15°, y tensamos hilos entre los clavos 1 y 2, 2 y 4, 3 y 6…, vemos aparecer una curva en forma de corazón, tangente a todas las cuerdas de hilo. Las cuerdas construidas de este modo son, en realidad, rectas que pasan por los puntos A(cos t, sen t) y B (cos 2t, sen 2t), y la curva que se dibuja es la envolvente de las rectas de esta familia. Sus ecuaciones paramétricas son (x(t) y(t))=31(2cost+cos2t 2sint+sin2t);
se trata de una cardioide con una cúspide de coordenadas (−1/3, 0).
Nacimiento de una cardioide.