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Hacía ya cuatro años que el joven se nutría de geometría: primero estudió los Elementos de Euclides y después comprendió, mejor que sus contemporáneos, toda la modernidad y la potencia del Borrador de un proyecto sobre los resultados de las intersecciones de un cono con un plano, publicado por Girard Desargues en 1639. El ensayo de Pascal es, en realidad, un programa de trabajo en el que menciona toda una serie de resultados obtenidos en los meses anteriores. Adopta en él los innovadores puntos de vista de Desargues, como la asimilación de las rectas concurrentes y las rectas paralelas, que lleva a considerar puntos en el infinito. ¡El texto resulta tan impresionante para su edad que algunos, como Descartes, pensarán que su autor fue su padre, Étienne Pascal!
Más tarde, Blaise Pascal redactó un extenso Tratado sobre las secciones cónicas. Gottfried Leibniz se entusiasmó con este texto tan original, que el sobrino de Pascal le hizo llegar en 1676. Impulsó su edición, pero finalmente nunca vio la luz y, por desgracia, solo nos ha llegado el primer capítulo.
Otros dos textos, que siguen siendo fácilmente accesibles, se detienen en el método y los principios de la geometría clásica: Del espíritu geométrico y del arte de persuadir y un fragmento de la Introducción a la geometría, procedentes de un proyecto de manual destinado a las Petites Écoles de Port-Royal, retomado más tarde por Antoine Arnauld.
El hexagrama místico ---------------------