
De la frase a la fórmula
Antes del siglo XX, el lenguaje matemático otorgaba un amplio lugar al lenguaje corriente. ¿Por ello resultaba más fácil de leer? ¿Cómo se fue configurando un equilibrio entre frases descriptivas y fórmulas sintéticas?


Antes del siglo XX, el lenguaje matemático otorgaba un amplio lugar al lenguaje corriente. ¿Por ello resultaba más fácil de leer? ¿Cómo se fue configurando un equilibrio entre frases descriptivas y fórmulas sintéticas?


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En el siglo XVII, Pierre de Fermat, sin ser matemático profesional, fue uno de los pioneros de la teoría de números. Menos conocido que el «gran» teorema, cuya demostración ofrece más aplicaciones que el mero enunciado, su «pequeño» teorema nos resulta de enorme utilidad.

Los escritos matemáticos contienen palabras, pero también signos, símbolos y figuras. Por eso los textos se leen tanto como se miran, como atestiguan las obras de geometría desde la Antigüedad hasta nuestros días.

El «pequeño» teorema de Fermat es sin duda uno de los teoremas más fecundos de la aritmética. Desde que fue enunciado en 1640 hasta hoy, los matemáticos no han dejado de utilizarlo. Euler llegó incluso a proponer una amplia generalización. Intentemos verlo con más claridad…

Del lema de Gauss al teorema chino, pasando por numerosas ecuaciones diofánticas, ningún problema parece poder resistirse al resultado de Bachet y Bézout. Juegos, acertijos recreativos, trucos aritméticos… ¡Rumbo a las matemáticas!
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