Durante mucho tiempo se consideró que las lenguas antiguas habían alcanzado la perfección y que las lenguas vernáculas no eran más que pálidos descendientes de ellas. Sobre todo, hasta finales del siglo xix predominaba el estudio diacrónico de las lenguas, es decir, se estudiaba ante todo su evolución. Ferdinand de Saussure revolucionó este enfoque al considerar que una lengua es un sistema dotado de una estructura cuyos distintos componentes se articulan entre sí para producir sentido. Así, se hizo posible un estudio científico y las matemáticas podían servir de apoyo.
Este enfoque se denomina sintáctico, pues estudia el funcionamiento de la oración —la posición del sujeto, el verbo o el complemento— haciendo abstracción del significado; este se estudia, por su parte, en el marco de la semántica.
Un esquema común ----------------
El lingüista estadounidense Noam Chomsky sostiene que poseemos de forma innata una estructura del lenguaje que basta activar para adquirir nuestra lengua materna. Según él, existe así un esquema común a todas las lenguas, desligado del significado: es lo que denomina gramática generativa. Su planteamiento considera, por tanto, que la sintaxis es independiente de la semántica. Aunque no hace referencia a ella, retoma por completo el método de la lógica formal introducido medio siglo antes por el lógico Gottlob Frege; este describe y estudia esquemas lógicos con independencia del significado.