Tres puntos no alineados, es decir, un triángulo, dan lugar a un número impresionante de propiedades. Una de las más conocidas es que la suma de los ángulos así formados vale 180° (o π radianes).
¿Qué ocurre en el espacio? Tomemos cuatro puntos no coplanarios, es decir, un tetraedro. La noción de «ángulo» resulta aquí más ambigua (véase les Angles, Bibliothèque Tangente 53, 2015). Podemos considerar los doce ángulos planos formados por dos aristas. También podemos considerar los seis ángulos diedros formados por dos caras. Asimismo, podemos fijarnos en los llamados ángulos sólidos, o triedros, formados por los cuatro vértices del tetraedro.
Aquí son los ángulos diedros los que despertarán nuestra curiosidad. Esto equivale, por otra parte, a interesarse por ángulos formados por rectas —o vectores— al considerar las normales a esos planos.

El ángulo diedro formado por dos planos es igual al ángulo formado por perpendiculares a cada uno de esos planos.