El artículo anterior permitió comprobar que la noción de «bola» da lugar, ya en el plano, a formas sorprendentes. ¿Qué ocurre en el espacio?
Bolas que crecen… ---------------------------
Si p es un número real estrictamente positivo, en el espacio usual, es decir, en ℝ3, provisto de un sistema de referencia ortonormal, se define la norma N*p* del vector de ℝ3 de coordenadas (x, y, z) mediante Np(x,y,z)=(∣x∣p+∣y∣p+∣z∣p)1/p,\text{N}_p (x, y, z) = ( | x |^p + | y |^p + | z |^p ) ^{1/p}, exactamente como se hace para los vectores del plano (véase la página 36). Esta operación permite después definir la distancia asociada a N*p*.
Como en el plano, N*p solo es una norma para p ≥ 1. Para p = 2, recuperamos la distancia euclídea, para la cual el camino más corto entre dos puntos es una línea recta. Para p = 1, la distancia desde el origen O(0, 0, 0) hasta el punto de coordenadas (x, y, z*) se obtiene mediante un camino formado por tres segmentos paralelos a los ejes, que generaliza la distancia «Manhattan».
La bola unidad B*p(O, 1) del espacio, o más sencillamente Bp, se define de forma similar a la del plano; su frontera* («borde») es la superficie de ecuación ∣x∣p+∣y∣p+∣z∣p=1.| x |^p + | y |^p + | z |^p = 1.