Eliminemos primero el caso de las correlaciones debidas al azar, que no sirven para nada salvo como fuente de estafas. El mecanismo es sencillo. Cada año se producen miles de millones de acontecimientos y, gracias a los Big Data
(véase Tangente 181), hoy disponemos de un registro escrito de la evolución de varios millones de ellos. ¡Sería raro que, al elegir uno, no encontráramos entre los millones restantes otro que se le pareciera! Sobre todo si podemos manipular las escalas de la representación... En efecto, al modificar la escala de las ordenadas, podemos fijar a voluntad la pendiente media de las curvas. El sitio Spurious Correlations (tylervigen.com/spurious-correlations) ofrece numerosos ejemplos disparatados, pero espectaculares.