La parábola y la catenaria son dos curvas que pueden observarse en la vida cotidiana. Bueno, solo en parte, pues ambas se prolongan hasta el infinito.
La primera, la parábola, es la vista en perspectiva de un círculo en cuyo interior nos encontramos —por ejemplo, las gradas de un teatro circular— o, en algunos casos, el rastro luminoso que una pantalla o una linterna proyecta sobre una pared. También se aprecia en la forma de los chorros de agua o en las trayectorias de los cohetes de fuegos artificiales. Por último, es la primera curva matemática que trazan los alumnos de segundo curso de secundaria francesa al estudiar la gráfica de la función «cuadrado».

El cono de luz de una linterna correctamente orientada hacia una pared dibuja una parábola.