

El estudio de las isometrías se aborda bien desde el punto de vista de los números complejos. Sin embargo, estas transformaciones no son las únicas que pueden describirse mediante fórmulas sencillas. Si prescindimos de la conservación de las longitudes, se abre ante nosotros la amplia familia de las semejanzas.



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El estudio de las isometrías del plano (simetrías, traslaciones, rotaciones...) puede marear a veces. ¿Qué le ocurre a un punto o a una figura cuando se aplican sucesivamente varias transformaciones? Los números complejos ofrecen una representación tan elegante como esclarecedora.

La noción de raíz cuadrada puede extenderse a conjuntos muy generales. ¡Podemos obtener entonces más de dos, incluso infinitas, raíces cuadradas! El caso de las matrices es un ejemplo. Las semejanzas directas, abordadas desde la perspectiva de los números complejos, nos devuelven resultados menos sorprendentes.

Algunos problemas geométricos, incluso complicados en apariencia, se aclaran rápidamente mediante transformaciones geométricas y a menudo se resuelven componiéndolas. Para ello, conviene reformularlos en términos vectoriales.

El conjunto de los números complejos se impuso (no sin dificultad) cuando hubo que hallar, más allá de los números reales, todas las soluciones de una ecuación de segundo grado. Lo imprevisto fue su riqueza y los vínculos que acabaría estableciendo con las matemáticas en su conjunto. Primeros descubrimientos.
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