Algunos problemas geométricos, incluso complicados en apariencia, se aclaran rápidamente mediante transformaciones geométricas y a menudo se resuelven componiéndolas. Para ello, conviene reformularlos en términos vectoriales.
Resolver un problema de geometría, en el plano o en el espacio tridimensional, puede resultar a veces arduo. A menudo conviene transformarlo en un problema vectorial e introducir transformaciones elegidas adecuadamente. Entonces podemos componerlas… o descomponerlas, y recurrir al cálculo vectorial para llegar más fácilmente a una conclusión.
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Transformaciones puntuales frente a vectoriales
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En el plano o en el espacio, una transformación es ante todo una biyección; es decir, a cada punto del plano (o del espacio) le asocia uno y solo un punto del plano (o del espacio). Hay transformaciones geométricas que conocemos bien. Sin embargo, conocemos algo menos las transformaciones vectoriales asociadas: pasaremos de un espacio de puntos —que los matemáticos llaman afín— a un espacio vectorial. Así, a cada transformación de un espacio de puntos (del plano o del espacio) le asociamos una transformación vectorial: si f es una transformación puntual que a cada punto A le asocia A' y a cada punto B le asocia B', entonces la transformación vectorial asociada φ se define mediante φ(AB)=A′B′, y es fácil demostrar que es lineal; es decir, que φ(au+bv)=aφ(u)+bφ(v) para todo par (a, b) de números reales.